Hipnosis

Hipnoticé a aficionados del Atleti para que traicionaran a su equipo

Por Juan Clutterbuck 3 min de lectura

Resumen: fui a la puerta del estadio Metropolitano con una idea muy simple: hipnotizar a aficionados del Atlético de Madrid y llevar la sugestión hasta un punto concreto, que besaran el escudo de su eterno rival. Conseguí que olvidaran su nombre, la alineación del equipo y hasta cómo golpear un balón. La traición, no. Y ese “no” es lo más interesante del vídeo.

Primero, comprobar quién puede entrar en hipnosis

Nada empieza con un “duerme”. Antes de cualquier sugestión hago unas pruebas rápidas de concentración e imaginación. Me sirven para saber si la persona está predispuesta y si tiene la capacidad de dejarse llevar en ese contexto, en plena calle, con ruido y con gente mirando. Solo seguí con quienes respondieron bien a esas pruebas y aceptaron, de forma explícita, vivir la experiencia.

Las sugestiones, una a una

Fui subiendo la dificultad poco a poco:

  1. Olvidar su propio nombre. El nombre se queda “en la punta de la lengua”: cuanto más intentan decirlo, más se les escapa.
  2. Olvidar la alineación del Atleti. Un aficionado que se declaraba “un nueve sobre diez” dudaba con el portero y con los delanteros.
  3. Piernas pegadas al suelo. Les pedí que chutaran un balón y no podían mover las piernas. Cuanto más lo intentaban, más difícil les resultaba.
  4. Un ídolo delante. Les hice ver a su jugador favorito frente a ellos. La emoción fue real: abrazos, “no te vayas”, “quédate, que tienes que meter más goles”.

La traición que no llegó

La última sugestión era la gorda: al despertar verían “la nueva camiseta del Atleti” y estarían tan contentos que querrían besar el escudo. La camiseta era la del Real Madrid.

No funcionó. La aficionada la reconoció al instante: “Pues si es la del Madrid”. Lo intenté de nuevo y obtuve la misma respuesta. Fallé, y lo dejé en el vídeo.

Pude quitarles el nombre y la alineación. La pasión por su club, no.

Qué nos dice este fallo sobre la hipnosis

Este resultado encaja con algo que repito en cada show: en hipnosis la persona conserva el control. La sugestión funciona muy bien con lo que la persona está dispuesta a vivir, como olvidar un dato, sentir las piernas pesadas o emocionarse con una imagen. Choca, en cambio, con lo que contradice algo profundo de su identidad. Y para un aficionado del Atleti, pocas cosas hay más profundas que eso.

Por eso desconfío de quien vende la hipnosis como “control mental”. Lo que yo hago es guiar la imaginación y la atención de alguien que colabora. Si quieres entender mejor esa diferencia, lo cuento en ¿Es real la hipnosis? y en el experimento donde un voluntario olvidaba hablar español.

Preguntas frecuentes

¿Se puede hipnotizar a alguien para que haga algo en contra de su voluntad?

No. Este vídeo es un buen ejemplo: las sugestiones que la persona acepta funcionan, y las que chocan con sus valores o su identidad se rechazan.

¿Los participantes eran actores?

No. Eran aficionados que pasaban por la puerta del estadio. Antes de empezar pasaron unas pruebas de concentración y dieron su consentimiento.

¿Se puede hacer algo así en un evento?

Sí, adaptado al público. En eventos de empresa y celebraciones privadas la hipnosis se hace siempre con voluntarios y sin humillar a nadie. Si te interesa, cuéntame tu evento.